Tuesday, May 23, 2006

FEDETON


Yo, que te parí, que te conozco más que tu mismo, que entiendo las razones de tu viaje, que no te he pedido volver, se lo que quieres decir. La idea me ha rondado desde que leí tu escrito, y llegó la hora de hablar con claridad.

Recuerdo cuando estabas en la escuela pública, esa que quedaba 20 cuadras falda arriba y a la que iban Carolina y tu a pie. Nunca pediste un lápiz, ni un lapicero y solo los cuadernos iniciales. Cuando me percaté de ello y te pregunté, tu respuesta fue contundente: “No me gusta pedir. Cuando se me acaban o se me pierden los compro con la plata del algo.” Que era una miseria, en la pobreza de aquel entonces! Años despues, en la Bolivariana, fue la misma cosa: Varias veces fuiste a pie porque a mí se me olvidó darte tu mesada a tiempo!

Si, definitivamente tu eras de las personas que “mueren lentamente cuando piden favores.” y ahora estas pidiendo uno. Entre líneas, velada pero humanamente. Relájate hijo. Al hacerlo ninguna dignidad tiene que romperse. No eres un dios. Eres un simple mortal. Y tienes familia y amigos. No desconfies ni desconozcas el valor de la amistad ni los lazos de familia. Todos necesitamos ayuda y al recibirla, aprendemos tambien a darla el día de mañana. A otro amigo, a otro familiar. A un desconocido. Como hiciste con la señora del Ecuador, a quien diste los 10 dolares que tenías.
Y estoy segura que tu S.O.S. tendrá eco. Por eso vamos a hacer esta FEDETON, la primera FEDETON. Como te conocemos, no te vamos a pedir permiso. No te permitiremos rechazar la ayuda. Será directa y voluntaria. El anonimato queda a decisión de los donantes. A todos los que te queremos nos interesa que continues tu viaje más tranquilo. No tienes que decir gracias. Lo único que esperamos a cambio son fotos e historias. Y que te cuides mucho. A lo mejor algún día te oiremos decir que gracias a tu familia y a tus amigos pudiste cumplir un sueño que marcó una gran diferencia.
No tengo un trabajo remunerado. Estoy estudiando para conseguirlo. Por eso en esta FEDETON no puedo poner quinientos dolares. Cuatrocientos es mucho dinero para mi presupuesto. Trescientos sería un sueño. Reuniré doscientos? No lo creo posible. PONGO 100 BUCKS! Quien da más? Se oyen ofertas. El dinero se pone en giro a Federico Ruiz, Banco del Brasil a traves de Wester Union o a su cuenta Conavi en Colombia. Si anoto el número aquí se infarta mi hijo. Asi que preguntémme por medio de mi blog, elsatobonolarte.blogspot.com, medida de seguridad que adopto porque seguro Fede bloquea esta entrada.
Quien da más? A ver amigos, a ver familia, necesitamos apoyo, sean parte activa en este sueño! No les de miedo meterse la mano al dril. Quien da más? Arriba FEDE! Arriba esta FEDETON!

Por que soy SOBREVIVIENTE

Sobreviví a la primera mitad de mi vida en el país más violento del mundo a pesar de haber sido de izquierda, de que en múltiples ocasiones me abrogué el derecho de ser la voz de los sin voz, de que participé activamente en política, en marchas y en protestas, de que trabajé 27 años con diferentes agencias del gobierno. En todas, de una u otra manera fui una líder. En una fundé y dirigí un Fondo de Empleados y un Sindicato en una época en la que la ley prohibía a los funcionarios públicos sindicalizarse y hacer huelgas. Tuvimos ambas cosas.

En los momentos más difíciles de mi patria empecé a sumar los amigos muertos. Fueron tantos que perdí la cuenta. Pero yo sobreviví a pesar de que pretendí gobernar a mi pueblo y con una acción popular detuve la contaminación del Río Medellín y la quebrada Ovejas forzando a la municipalidad a disponer los desechos en un relleno sanitario. Sobreviví a la turba enfurecida de venteros que me amenazó cuando presioné a las autoridades locales para exigir la construcción de una plaza de mercado.

Sobreviví como abogada independiente, litigando en casi todas las ramas del derecho por más de 6 años. No perdí ningún pleito, aunque nunca supe cómo ni porqué gané algunos. Talvez porque desarrollé un olfato especial que me ayudó a buscar conciliaciones cuando todo estaba prácticamente perdido.

Sobreviví a las múltiples muertes de mi padre, la figura más importante de mi infancia y la que me ancló a tierra. Yo tenía 13 años y muchos sueños cuando una puñalada le atravesó el corazón. Creí morir. Lo llamé, lo lloré, lo soñé vivo y exiliado. Solo cuando asistí a la ceremonia de sacar sus restos lo declaré muerto, aunque seguía siendo mí ídolo. Pero los ídolos no son eternos y él empezó a derrumbarse cuando mi madre me enseñó los papeles que la acreditaban como propietaria del que él llamaba “su almacén”, de donde salía el sustento para sus 12 hijos, sus mujeres y sus parrandas, de la fuente de una fortuna que lo llevó a la muerte, y que mi abuela paterna y su familia nos arrebataron dejándonos como pobres vergonzantes por largo tiempo.

Continuó cuesta abajo cuando, muchos años después, sus amigos me contaron lo mal esposo que fue. Lo peor vino más tarde, cuando comprendí el daño que me hizo al ponerme en contra de mi madre y mis hermanas, al abusar de mi niñez poniéndome en la mitad de un conflicto marital que yo no tenía porque entender, convenciéndome de la necesidad de declarar loca a mi madre para quitarla del medio. Su muerte me liberó de ser la testigo estrella, y el psicoanálisis fue el golpe que al fin lo derribó de su pedestal. Fue su última muerte.

Sobreviví a un aborto ilegal y a dos hijos que son ahora mi orgullo. Creí fallecer en esa lucha por hacerlos personas de bien, por lograr que entendieran lo que era incomprensible a su edad. Algo tiene ser madre y es esa valentía para ahogar las propias lágrimas y sonreír, y enseñar que la vida es bella y vale la pena gozársela aunque por dentro nos estemos muriendo.

También sobreviví a la ardua lucha por superarme, y conseguí mi titulo universitario mientras los criaba, pensando siempre en ese sueño colombiano de que todo mejorará más adelante, de que el futuro existe a pesar de la discriminación, de la falta de recursos, de la negación de oportunidades. Nada me detuvo, aunque a veces sentía que se me iba la vida en el intento. Pero precisamente por ellos recogía los pedazos, los unía de nuevo y miraba hacia delante, hacia el horizonte de los soñadores.

Sobreviví a amores locos e imposibles, y a dos maridos. El primero, amenazante, violento, e irresponsable. El segundo, mucho peor y con el agravante del alcoholismo. Traté de no intervenir en sus decisiones de cambiarme por otra, aunque confieso que a una de ellas la agarre de las mechas en un concierto. Lo que me avergüenza es haberlo echo por un “chulo” de segunda, que no otro apelativo describe mejor a mi segundo ex.

No creo haberme atravesado en el camino de nadie, con excepción de los delincuentes de cuello blanco contra quienes inicié investigaciones y formulé denuncias penales que jamás dieron fruto, salvo un alto ejecutivo de EMP condenado a 14 anos de cárcel, y dos o tres amenazas que detuve enfrentando la situación.

Nadie me sobornó pretendiendo que cambiara una decisión. No hubo ningún médico ni compañero de oficina que se sobrepasara conmigo, aunque hubiera deseado que algunos lo hicieran. Mis amigos pedían y escuchaban mi voz y muchas veces les presté mi hombro para secar sus lágrimas. Muy al final también aprendí a dejarlos secar las mías. Mi familia reconoció mi liderazgo, me ayudó y apoyó cuando más la necesitaba ¡Cómo los quiero, como les agradezco todo lo que me enseñaron!

Fui victima de dos atracos y milagrosamente me salvé de varios accidentes, algunos bastante estúpidos porque buscaba comprobar las leyes de la gravedad. Algo infantil si se tiene en cuenta que tenía más de 18 años y puse en grave riesgo mi vida. Pero aquí estoy. Nunca tuve miedo a la noche, ni a los desconocidos, ni a intentar nuevos caminos, ni a equivocarme, ni a salir sola, ni menos a compartir. Amo los riesgos y he sobrevivido a todos los que he tomado.

He sobrevivido a muchas despedidas porque cuando la gente se va se debe estar alegre para que los viajeros tengan buen viento y buena mar. Talvez lo más duro haya sido sobrevivir a las depresiones, ¡pero lo hice! Épocas sombrías tenemos todos, pero para mí fue especialmente duro superarlo porque soy una persona por esencia feliz, con gran facilidad de adaptación a todo tipo de circunstancias. Amo el invierno y el verano, la riqueza y la pobreza, la austeridad y el derroche. La soledad y la compañía. El campo y la ciudad. El verde de las montañas y verde-gris-azul del mar. Los grandes espectáculos con su derroche y su lujo y los circos pobres con la carpa rota y los chistes gastados de los payasos tristes.

Si, definitivamente sobreviví a mi primera mitad de vida. Hace casi tres años empecé la segunda. En un país que odié y ahora aprendo a amar. Con el aprendizaje de una cultura extraña, no solo de una nueva lengua. Con el reto de una nueva profesión. Con la esperanza de un mañana mejor para mi pueblo y mi gente.

Pero lo más importante, al lado del hombre que amo, del hombre correcto, del “right-man”. Talvez me equivoque. El desafío es muy grande. No dejé ni mi patria, ni mi cultura, ni mi familia porque ellos hacen parte de lo que soy y de lo que seré y aunque no lo sepan, están en mí. Solo dejé mi trabajo, mi estabilidad y mi rol de abuela querendona. Parece poco, pero es mucho. Era lo único que tenía y a todo renuncié por esta quimera.

Esta segunda mitad parece incierta. Ya empecé a sobrevivir de nuevo. Solo espero que el tiempo también me alcance para vivir. Vivir… ni yo misma comprendo lo que eso significa. Solo se que quiero vivir, vivir, vivir… ¿Lo lograré?

Friday, November 04, 2005

Lo que está haciendo Cablevision Systems Corp.

Frente a nuestros ojos, esta multinacional que maneja Radio City Music Hall y el tradicional programa Navidad Espectacular se negó a dejar entrar a los músicos e inicio la temporada con música grabada. Todo porque el sindicato que agrupa a los músicos esta discutiendo una nueva convención de trabajo, negandose a aceptar la propuesta de la Cablevision que pretende disminuir el salario y los beneficios. No pasa en nuestro Tercer Mundo. Sucede aquí, en la capital del mundo. Pueden ustedes imaginar un musical de Broadway sin músicos de carne y hueso? Yo no. Y miles de neoyorkinos tampoco. Por eso hice presencia en el lugar.

Todos llevaban sus instrumentos

Ellos quieren trabajar

Thursday, November 03, 2005

Camarada

Camarada se me volvió un estorbo porque mientras más conocía a los campesinos menos soportaba la vergüenza de verlos a ellos, que me doblaban en edad, en enfermedad, en equipaje, en trabajo, hacer el camino a pie desde el pueblo hasta sus lejanas veredas mientras yo, con menos de 20 años, lo hacia en ella. Así que cansada de cabestrearla decidí pagarle potrero muy cerca del pueblo y hacer mi recorrido a “pata ventiada”, con jornadas diarias de cuatro a cinco horas. Un niño de “buena puntería” tratando de matar pájaros con caucherame, me la dejó tuerta del ojo derecho. Mi novio se condolió y me ofreció cuidarla en su finca y “cogerle” cría.

Me había costado mes y medio de salario y dada su desvalorización por la falta de un ojo clave, era buena idea sacarle algún provecho, especialmente porque era una potranca con cierto “pedigree”, bien arrendada, de buena presencia y excelente para el galope. No resistí la idea de venderla y acepté.
El mismo le buscó un buen potro y pagó el salto. Se puso muy bonita pero estando próxima a parir la mató un rayo. Cuando me dieron la noticia la lloré como a una hija. No tanto porque perdi chicha, calabaza y miel, sino porque la queria mucho. Fue mi unica companera por aquellos lejanos caminos y conversabamos largos ratos.

Las únicas fotos que tengo de ella son una cicatriz en mi frente y una radiografía del tobillo, fruto de dos caídas monumentales apostando carreras. La primera, el día que la estrené, cuando apenas estaba aprendiendo a montarla y no nos conocíamos bien. (Es en serio: El conocimiento entre bestia y jinete es indispensable). La segunda fue por orgullo: Juré que se podía cabalgar como el viento bajando la montaña por una carretera vecinal llena de piedras sueltas. Cuando me di cuenta que me iba a matar frené con tanta fuerza que reventé el estribo y salí por los aires. Sobreviví, por supuesto. Iba ganado con buena ventaja y alegue una fuerza mayor que invalidó la apuesta.

Es una de las razones por las cuales mis hijos me dicen loca. Claro que morirán equivocados: Eso es “nada” al lado de otras cosas que he hecho.

Friday, October 07, 2005

La bendición de los animales

La Catedral de San Juan El Divino, ubicada en Nueva York, Avenida Anmsterdam con Calle 112, no es una iglesia cualquiera. Se considera la más grande del mundo y aunque su construcción se inició desde 1892, no está terminada aún. Es más: Ha soportado varios incendios, el último de ellos en diciembre del 2001, y aunque algunas de sus naves están cerradas y sometidas a una lenta reparación artesanal, no deja de funcionar ni como iglesia ni como un importante centro cultural. Poesía, teatro, música y pintura son algunas de las manifestaciones artísticas que se pueden disfrutar dentro de la iglesia e incluso en su atrio.

Es la sede del arzobispado de la Iglesia Episcopal de Nueva York, grupo religioso diferente a la Iglesia Católica, con una mentalidad amplia y abierta, que permite el sacerdocio de las mujeres y el matrimonio de los curas. Que acepta la lucha de las minorías para conseguir la igualdad de derechos. Que se vincula a su comunidad. Que se opone abiertamente a la guerra. Que apoya la poesía y todas las manifestaciones de la cultura respetando sus contenidos. ¡Gran diferencia, por supuesto!

Allí, el primer domingo de octubre de cada año y en honor a san Francisco de Asís, se realiza una misa especial, muy similar a la católica apostólica y romana en cuanto a los diversos pasajes, pero con un sentido más profundo y ecuménico.
Hablo de “The blessing of animals 2005”. Todos los asistentes llevan sus mascotas, grandes o pequeñas y de una diversidad que incluye perros, gatos, tortugas, peces, pájaros, un águila, un camello, un caballo, dos asnos, una cabra, ratones. Aunque la misa dura tres horas, ni los propietarios ni sus animales pierden la calma. La oficia el propio Obispo con un amplio séquito de ministros que incluye mujeres. Pero también algunos de los más importantes coros universitarios, solistas y grupos de danzas que interpretan himnos y oraciones, que vienen de ciudades tan lejanas como Texas y que consideran un honor y un privilegio estar ahí.
Al finalizar la comunión desfila por la nave principal la procesión silenciosa de animales y especies. Todos debemos permanecer sentados, sin aplaudir y sin tomar fotos con flash para evitar alarmar a los animales. El obispo hace una oración de gracias por toda la creación y da su bendición, luego de lo cual los religiosos y las especies desfilan de nuevo buscando la salida, procesión a la cual se unen los asistentes con sus mascotas.
Es algo único y muy especial. Un día de estos les hablo sobre “El Rincón de los poetas”, otro sitio interactivo bien especial de esta hermosa Catedral. Por ahora, disfruten de las fotos. Y si quieren saber algo más sobre la iglesia, vayan a http://www.stjohndivine.org/

La tercera, de derecha a izquierda, es la sacerdotisa esperando los fieles para darles la comunión. Aquí son muy prácticos: nada de filas largas. Los oficiantes se dividen en varios grupos y son ellos los que se acercan a las sillas. En 10 o 15 minutos las 200 o más personas ya han comulgado.

Toda la oficialidad religiosa con los animales. Observen que las especies pequeñas las cargan sobre un cojín. Los pájaros se posan en las manos.

Perros de todas las razas y tamaños

Durante el desfile dentro de la iglesia el águila desplegaba sus alas
Se preparan para la ceremonia

El diseño es con recortes de revista

Que color!

Thursday, October 06, 2005

Victoria Secret

Mocha, 34th St.

Window-shopping

Tal vez es una remembranza de “Juniniar”, una de las actividades preferidas de mi generación y que las siguientes no disfrutaron. O mi curiosidad. O quizás porque en todas ellas veo algo artístico y novedoso. Y especialmente bello. Puede ser porque recuerdo a Carolina C. con sus afanes por editar la Revista de El Tesoro, el Centro Comercial más lindo que conozco. Pero es inevitable y siempre igual: ¡No puedo pasar de largo!

Siempre anticipándose a la estación, las vitrinas de la Quinta Avenida, de Madison Avenue, de Park Avenue, y de toda la zona central de Manhattan, Centro Cultural y de Negocios del mundo, buscan algo más que vender…. Cautivan, atraen, hechizan…

Nunca están sobrecargadas. A veces el centro es la prenda. A menudo los accesorios. O la atmósfera que los rodea. Por eso los delgados maniquíes no tienen cara ni peluca. Nada que distraiga.

Y lo mejor: Puedes estar al frente por horas y tomar todas las fotos que quieras sin que ningún “guachimán” venga a exigirte borrarlas y a amenazarte con llamar la policía dizque por “presunto robo de derechos de autor”, como si lo hizo el jefe de seguridad del Centro Comercial Oviedo, en Medellín, el pasado mes de julio cuando Fede y yo fotografiamos algunas vitrinas.

Ahí es donde se ve la mentalidad pueblerina y atrasada de mi ciudad: ¡Amenazar los derechos de autor! Debe ser que nunca ha entrado a la Internet ni ha tenido en sus manos los miles de magazines gratuitos que distribuyen las compañías productoras.

Los cambios sociales, económicos y culturales de Medellín en las últimas décadas acabaron con el encanto de “Juniniar”. So, welcome to New York, the City where everything is possible! You can do a great window-shoppping here!

Tuesday, September 27, 2005

Federico

Mi hijo, soltero, treinta años, comunicador social de la UPB, con un buen salario como empleado de Pragma Comunicaciones desde hace 5 años, sintió que solo tenia dos opciones: Pasar unos días conmigo en “The City hwo never sleeps”, o recorrer Suramérica en bicicleta. Le negaron la visa, “Usted no tiene fuertes vínculos con Colombia”. Ahí empezaron dos cosas: Su crónicas de viajes y nuestras ansiedades por leerlas. Nuestras, porque muchos estamos viajando con él y a través de él.

Mi alma se acongoja cuando leo sobre sus sufrimientos, y todo mi ser se enternece con su oración de gracias y de esperanza al "Amiguito Dios", tal vez de la misma manera que me conmoví cuando lo vi a sus trece años, con los ojos cerrados, de rodillas, en actitud de plegaria frente al afiche de Juan Pablo Segundo. Me alarman los días sin comida o con solo “inmundicias” para llenar el estómago, especialmente porque conozco y sufrí su paladar exquisito. Pero me gusta esa manera como narra, libre de toda forma, suelta, sincera, profunda, evocando canciones ajenas a mi generación, mezclando recuerdos pasados y futuros, fiel a sus pensamientos y convicciones aunque algunas sean erróneas. Y creo que le gusta a muchos, que vivimos pendientes de sus noticias y reímos y disfrutamos con ellas.

Me estremecen las situaciones de riesgo que enfrenta, pero tengo la convicción de que saldrá inmune a todos los peligros. Me duele que se queje del frío en el cuerpo y en ocasiones hasta en el alma. Conozco ambos: El que impide “cuajar los mocos” y congela los dedos. Ese que entumece la nariz, y hace doler las orejas. Es el mismo que se siente aquí, en inviernos con temperaturas a menos 20 grados centígrados. Es mortal, pero se soluciona fácil: Ropa térmica y protección que incluya las manos y la cabeza.

El otro, el que nos hace buscarnos sin encontrarnos, el que nos aleja cuando nos acercamos, el que duele en todo el cuerpo sin acomodarse en un sitio definido, el de la nostalgia por la confianza perdida, el de la lágrima fácil y el corazón oprimido, el que nos pone las trampas del regreso para volver a empezar, el de los falsos espejismos, y los sueños para compartir, el que magnifica los recuerdos de una patria podrida y desangrada, de una familia querida y odiada, de amigos leales y traicioneros, de amores perdidos y por vivir, el que filtra y borra las malas experiencias, ese frío que carcome el alma es más difícil de derrotar. A veces se logra. ¿Como? Tiempo. Paciencia. Experiencia. Canas. Lágrimas. Alguien que nos escuche y nos abrace. Y música, mucha música.

Hijo, no puedo calentar tu corazón ni tu cuerpo. Pero no seria sincera si te pidiera regresar. Al igual que tu, entiendo que la familia esta en el corazón, en el viento, en las palabras que no se dicen. Tal como tu, también comprendo que la patria son los amigos, los lugares de siempre, los sabores y olores que nos persiguen en el exilio, el cálido abrazo y la comodidad de un espacio cerrado y hasta encerrado que dejamos atrás. Pero no te pido regresar.

No pasa por mi cabeza ni la sombra de una enfermedad traidora, ni un obstáculo insalvable, ni un fatal accidente y mucho menos, una muerte estúpida. Tampoco es por egoísmo. Ni porque, como te dije algún día, heredaste mi deseo de aventurarme por el mundo y mi sueño de escribir. Tampoco te aconsejo seguir el viaje solo para demostrar tu calidad y valentía a quienes te vieron regresar en dos semanas. Lo que piensen los demás es lo de menos. Se que continuaras por convicción o locura y las madres siempre apoyamos las locuras de los hijos. Creemos en ellos más que ellos mismos. Sabemos cuando están listos para el regreso. Y lo de la derrota o el triunfo tiene para nosotros dos un significado diferente al de la fama o el dinero. Algo romántico, bastante extraño en este milenio.

Sigue adelante, hijo. El viaje es largo. Toca sistematizar lo aprendido en el pénsum de la vida. Hace parte de “Como trabajar en una comunidad”, materia obligatoria de sociología de la Autónoma y que vi con tu padre. Te resumo lo más importante:


  1. Con Silverio siempre. En todas partes habrá un Silverio. Es el líder. A veces tiene un cargo oficial, pero generalmente no. Es el hombre sencillo a quien todos respetan no por el cargo sino por ser el mismo. Pregunta siempre quien es y preséntate. Pídele que te presente a las autoridades. Ellas también lo reconocen y respetan. Primero Silverio, después el Alcalde. Ya sabes las ventajas.
  2. Los viejos, campesinos o no, somos desconfiados frente a los extraños y más si tienen cámara. Es cuestión de experiencia. No de querer los dólares ajenos. Los turistas creen comprar confianza. Pero siempre serán extraños. Si el extraño sufre o muere es su problema. Si al amigo le pasa algo todos quieren ayudarlo. El muro lo derriba Don Silverio porque él nunca los ha engañado.
  3. Todas las comidas son buenas. La única mala es el hambre y nada para echar al estómago. Si por extraña se te devuelve, te tragas el vómito y sigues adelante. Otro día te contaré como me ayudó el “sobrao” de don Braulio, que me comí con su misma cuchara, algo impensable en mí, cuando tenía 18 años.
  4. No digas que no cargaras cemento de nuevo, ni harás trabajo material. Te va a tocar muchas veces. Resultado: Ganarse la confianza de la gente, quedar en su memoria y en su historia, en la que contaran después. Solo así lograrás historias y fotos con corazón.
  5. Claro que las vacas hablan, guevón! Y los caballos también. Y las gallinas y las mariposas. Hasta Lola te hablará. “Solo es cuestión de despertarles el ánima”, como decía el viejo José Arcadio Buendía. Si lo logras y te haces entender, te darán leche y trotaran. Aprende la sabiduría del hombre del campo.
  6. Para suavizar las manos, toda la piel, el pelo: Un poquito de bicarbonato de sodio mezclado con agua. También sirve de crema dental, pero usado con moderación porque es muy abrasivo. Incluso para quitar el mal olor de las medias y no cometer el suicidio de lavarlas y ponérselas mojadas. En todas las casas siempre tienen.
  7. Tus fotos cada día son mejores. Creemos que la sombra negra que a veces aparece puede ser un sucio en el lente. Revísalo. Límpialo con un trapo un poco humedecido con alcohol y sécalo bien.
  8. El material fotográfico y escrito sobre los niños es excelente. Deberías ponerlo en un sitio especial, para una historia especial.
  9. Gracias por tenerme en tu corazón y por ponerme en tu blog. Honor inmerecido este último. Trataré de sostenerlo y con la ayuda de Rodri lo iré mejorando. Las nuevas tecnologías no son mi fuerte.
  10. La vida no es fácil ni simple. Se aprende en cada anochecer. Sigue adelante, no por nosotros, sino por ti mismo, porque tienes la motivación para hacerlo. Porque deseas hacerlo.
  11. Por último: Cuídate mucho. Te veo flaco y quemado. Bastantes chocolatinas, a falta de otro energético. Bloqueador solar. Nada de cigarrillo. Talento y voluntad tienes de sobra.
  12. Ya tus amigos reconocieron tu slogan: Retrocer nunca, rendirse jamás.

Saturday, September 24, 2005

No se por que, pero creo que Pablo miente


Se llama Pablo. Antes de dirigirle la palabra lo escuché hablando en perfecto español con estas dos jóvenes mejicanas. Le pregunté en Ingles cuando costaba el tour. “45 dólares y a diferencia de los coches de caballo, la paseo 45 minutos y le voy explicando toda la historia del parque y de los monumentos". Con la promesa de hacer el tour el fin de semana, segui preguntando en mal ingles y obteniendo respuestas en mal español. Aunque su acento no dejaba dudas sobre su origen latino, dice ser de Turquía y que aprendio "un poquito español" en Costa Rica, donde se caso y a donde regresa cada invierno.

(Mi mancha entre las cejas simula el tercer ojo de las mujeres casadas de India, mi piel es morena y mi acento es tan extraño, que la mayoria de las veces creen que soy de ese pais. Jajajajajaja!!! Relax: Ya no me preocupa esa suposición).

Tres meses de vacaciones porque en las demas estaciones gana buen dinero, en jornadas de 10 horas, llevando a los turistas en su coche-cicla a traves del Central Park. Con el viaje de mi hijo en su bicicicla por los caminos de Suramerica, con su moderno "bicycletrailer" y su equipaje de 100 libras, no podia dejar de preguntar por el peso promedio que cargaba: "Tres pasajeros y 500 libras americanas". No unico que supe decir fue "Bye, bye and good luck".
Candleholders

El Edificio tiene sus propios candleholders que nunca, nunca se apagan. Son dos, a lado y lado de la puerta principal.

Dakota Building

Aquí vivió Lennon con Yoko Ono. Ella todavía vive ahí. Los árboles que se ven hacen parte del "The Strawberry Fields", que queda exactamente en esa esquina del parque. Muchos turistas se quedan horas esperando ser salir a Yoko. Nunca la ven, pero "nos" tomamos la foto.
Imagine… Mucho tiempo lo busqué sin encontrarlo…



Cuando Pablo me mostró la ruta de su tour mis ojos se clavaron en el monumento a John Lennon: Central Park West con la calle 72. Cumplí parcialmente mi palabra y el fin de semana estuve ahí, con Rodrigo. No era ni mejor ni peor a como lo había imaginado: Solo distinto.

Personas de todo el mundo lo visitan a diario, pero especialmente en los aniversarios de su nacimiento (octubre 9) y de su muerte (diciembre 8). Veinticinco (25) años después y siguen dejando flores y encendiendo velones.

Todos disfrutamos del aroma de “The strawberry Fields”, un jardín que hace parte del monumento y cuyo marco son numerosas bancas con la placa que indica el nombre del donante. Aunque mi olfato es bastante malo, el olor del campo es diferente al de otros sitios del Parque Central: El aire parece estancado, pero se siente más puro.

Algunos escuchan las canciones de Lennon y uno que otro las canta en voz baja. Otros soñamos con hacer realidad su sueño de paz, que es también nuestro sueño. La mayoría disfruta observando la gente pasar.

Yo quisiera estar en la mente de cada uno para conocer que pensamientos le inspira este monumento. No sabía como meterme en ellas, así que me conformé con reflexionar sobre la paz y me animé a tomar fotos.